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El cielo estará azul en Pekín |
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CALENDARIO |
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Julio 2008 |
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10 de Enero, 2008
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Marcelo A. Moreno, Prdsta Argentino |
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Es raro y complejo. La palabra mágica es "pendeja" y escrita en Google
argentina le devuelve al internauta un espectro de unas 246.000 páginas
en una búsqueda de 0,4 segundos.
La cuestión es que, sacando los pornográficos y los pavos, hay un montón de sitios que muestran fotos de chicas -cualquiera juraría que menores de edad- en situaciones equívocas.
No están desnudas, no ofrecen "servicios" de ninguna clase, no se
especifica maneras de contactarlas y las fotos que las retratan son de
una factura rabiosamente amateur, mal iluminadas, con pésimos
encuadres, movidas o con ese flash erróneo que colorea de rojo los ojos.
Pero
tampoco se trata de fotos de chicas estudiando, viajando en colectivo o
saliendo de misa. Las adolescentes posan semivestidas, semidesnudas con una intención de marcado erotismo, como modelos, sólo que aficionadas, de una revista para hombres.
También
hay fotos de descontrol: imágenes de fiestas en las que grupos de
chicas ensayan posturas sexys, jugando entre ellas, bien en broma. Pero
alguien, nada en broma, saca esas fotos y alguien las envía al sitio en que se publican y alguien las edita.
Y
hay un tercer grupo de fotos, que resultan las más crueles quizá porque
las protagonistas se exhiben con toda inocencia: fotos de chicas
posando sin ninguna segunda intención, con amigas o solas, en general
en una fiesta, que parecen arrancadas de un fotoblog o un álbum
familiar. Pero que colocadas en cierto contexto, junto a las provocativas, adquieren otro tipo de carga.
Es decir, una chica con un escote pronunciado en una serie de fotos de
una reunión, no sugiere mucho. Pero si está inserta en una serie con
otras adolescentes en poses eróticas, cambia radicalmente de sentido.
Obliga a otra lectura.
Esto no es nada extraño: uno puede
imaginar al crápula que cuelga sin permiso la foto de su -en realidad-
víctima. Lo raro y complejo es que la mayoría de las imágenes eróticas son enviadas por las mismas chicas.
Ellas son las modelos, productoras y fotógrafas de la práctica
exhibicionista. Y las mandan gratis por el sólo hecho de jugar a verse
-vestidas o, más bien, desvestidas para matar- como vedettes o
estrellitas de la tele.
Nada más fácil que condenar. El ejercicio de la moralina suele ser una eficaz coartada universal. Pero a los 15 años, a los 16, a los 17 todo sigue siendo -con las excepciones del caso- básicamente un juego.
Y las mujeres que se les proponen como modelos a las adolescentes que miran las pantallas de la tele o de Internet son señoritas o señoras ligeras, en general, de ropas y extremadamente valoradas por sus cualidades físicas. Tanto, como, en general, infravaloradas -más bien, denigradas- por sus calidades (o ausencia de calidades) intelectuales.
Se trata, en fin, de señoritas y señoras que gastan, con pose, vestimenta y hasta lenguaje de burdel, un look prostibulario,
eso a cualquier hora y en casi cualquier programa. Entonces, ¿por qué
las chicas no imitarían esos modelos que se les proporcionan?
Estamos en el puro y duro mundo global, donde manda la imagen. Pero es más que raro y complejo. A las chicas de las fotos las desdibuja un trazo secreto de patetismo y tristeza. |
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publicado por
rfelipem a las 14:21 · Sin comentarios
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