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El cielo estará azul en Pekín |
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CALENDARIO |
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Julio 2008 |
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22 de Abril, 2008
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Roberto Felipe, Contador Público |
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http://www.yolje.com/Literatura/Foro_de_literatura/viewtopic.php?f=20&t=2692
Por: Efezo d Agarest.
Una vez mas mis oídos
temblaban y mi cuerpo se estremecía, cuando Violeta tocaba la nota mas baja de
su violín. Al hacerlo indicaba que ya era hora y que era demasiado tarde para
volver atrás...
yo seguía ahí en la silla, disfrutando sádicamente la
tortura de la espera, deleitando a la incertidumbre con el sonar macabro de
aquel instrumento tallado en el infierno, pero el cual había entregado
felizmente a mi amada violeta.
Ella estaba parada frente a mi con los
ojos cerrados, levantaba su rostro frunciendo el seño cuando las notas eran mas
bajas e intensas, como si las mismas se clavaran como agujas calientes en su
frío corazón y el lamento saliera despedido de su cuerpo a través de la música.
Sus dedos eran ágiles con el violín y de vez en cuando entreabria los ojos para
ver la expresión de mi rostro. Ella nunca bajaba su cabeza, solo su mirada y era
eso lo que mas me aterrorizaba, estar entre esos dos ojos de fuego, perseguido,
dominado, mientras que ella mordía sus labios y con un gesto de placer, escondía
los ojos hacia sus adentros y nuevamente los volvía a cerrar.
A veces
como serpiente hipnotizada por el sonido de una flauta, me dejaba llevar por
aquella balada, olvidando las mordazas que trancaban la circulación de mis
manos, desistiendo así de mi intento por escapar, pero quien quería
escapar?
Violeta ya no caminaba desnuda sobre el mar, ahora me asechaba
en círculos esperando la conclusión de su tonada para, clavar la punta afilada
de su arco en mi pecho, estocar mi corazón. Tal vez quería romper las cadenas
que la aprisionaban a mi cabeza y poder volar libre, poder irse en paz, o solo
lo hacia por diversión, gozando la supremacía de los pensamientos por encima de
su creador.
La intensidad aumentaba, anunciando el clímax de su dolor...
su pasión. Los movimientos de su mano derecha se aceleraron por completo,
generando una reacción en cadena con la música. Notas altas, bajas, medias, ira
incontrolable que arrasaba con mis tímpanos, lastimando el viento que gemía
lamentando su esclavitud al antojo de Violeta. pero no solo era el violín que
lloraba por ella, era todo a su alrededor, era la claustrofobica habitación, las
cortinas ladrilladas, la ausencia de luz, la presencia de ella y la brillante
armonía de su desnudes frente a mis ojos.
Mi estupida cabeza, solo se
empeñaba en lanzar bruscamente las imágenes de la primera vez que escribí a
Violeta en lo alto del risco, contemplando el mar invadido de soledad, cuando
ella vino hacia mi bailando sobre el agua. Aquella vez... |
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publicado por
rfelipem a las 19:40 · 1 Comentario
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Comentarios (1) ·
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me alegra que te guste el escrito, creo que tambien tenes cosas interezantes para leer salud. |
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publicado por efezo d agarest, el 15.05.2008 05:36 |
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